Hoy, mirando cosas que tengo guardadas en el ordenador, ha encontrado una conversación, en la que le contaba a un amigo una charla que había tenido con cierta persona. Era una persona con la que tenía una especie de "duelo verbal". Él decía que lo irracional existía, y yo decía que no, que a pesar de todo, siempre hay una base racional para cualquier hecho. Y de ahí y un fin de semana de verano salió una conversación parecida a esta.
Yo: Quiero algo, pero como sé de antemano que no voy a conseguirlo, ni lo intento.
Él: Tambien estabas segura de que no ibas a entrar en el conservatorio. ¿Por qué lo intentaste entonces?
Yo: No perdía nada por hacerlo.
Él: Eso es bastante contradictorio.
Yo: Suelo contradecirme.
Él: Ah... Y eso no es... ¿Irracional?
Yo: Sí...
Él: Entonces no sólo reconoces que hay cosas irracionales sino también que tú misma las haces.
Yo: Esque no puedo controlar lo irracional, por lo tanto no me gusta, así que niego su existencia
Él: ¿Por ejemplo?
Yo: Los ejemplos son la parte más dificil.
Él: Sí, pero también la más divertida.
En fin... Como puede imaginarse, esa conversación siguió y desembocó en una serie de cosas muy cotraproducentes. La verdad es que ni siquiera la recordaba. Encontrarla me ha hecho gracia y ahora que la leo, pienso que me tuvo que resultar difícil no matar a esa persona y que hoy sigo pensando lo mismo que antes de esa conversación: Todo es racional.
Hay días en los que parece que la vida esta rodada en blanco y negro, que la tristeza ha envuelto, con su gruesa capa, todo lo bello que te rodea. No hagas de tu cama una fortaleza, sal y enfréntate a la depresión, en eso consiste la vida... En luchar.
El precio
Todos y cada uno de nosotros, tenemos en nuestro interior un demonio que nos hace dudar y que se enreda en el alma, no dejándonos que veamos con claridad cual es el camino a seguir... Esta es la historia de alguien que lucha contra sus demonios: La adicción. ¿Cuáles son los tuyos?
Aquí estoy
Cuando el amor se va dando un portazo, el ruido que genera se va transformando lentamente en silencio, en olvido y cuando quieres reaccionar, ha pasado tanto tiempo que esa puerta ya nunca se abrirá, no quedando mas remedio que hacer el amor con sus recuerdos y pedir perdón.
En tu estrella
El amor es lo que queda cuando se acaba la pasión, y el amor es calma, es sosiego. El amor no pide, da, y cuando todas las criticas se vierten sobre uno, el amor no juzga, ¡apoya!
El mar de la tranquilidad
El sexo es el amor entre dos cuerpos, es un "te quiero" que el instinto le susurra en el oído al deseo. El sexo no tiene normas, ni barreras. Buscar el placer en la ambigüedad es una opción tan licita como degustar diferentes tipos de comida. El sexo no es amor, pero se puede amar al sexo.
En las olas de tu cintura
El mar, al igual que la mujer, es fuente de vida y encierra en lo mas profundo de su interior, los mas bellos secretos. El mar, al igual que la mujer, es un misterio, es deseo... y, como la brisa del mar, embriaga todos tus sentidos; la mujer te hechiza de tal forma, que desearías morir en las olas de su cintura y ahogarte en el agua de sus besos.
Pregúntale a Dios
No hay nada mas amargo que la muerte de un hermano, y los recuerdos de juegos cómplices y de sueños por cumplir duelen tanto...
Estaba en un bar de copas que me gusta mucho al cual hacía tiempo que no iba desde hacía mucho tiempo. Debíamos ser un grupo de ocho personas, más o menos.
Me sorprendí hablando en voz alta y riendo, compartiendo confidencias y defendiendo ideales. En ese momento de gloria etílica todo parecía mejor y más fácil, y si algo seguía siendo complicado, pues me reía y bebía otro trago.
A la mañana siguiente(por desgracia hasta esos momentos se acaban), además de un perdibir el dolor de cabeza, me di cuenta de lo bien que me lo había pasado... De lo divertidas que podían ser las cosas si lo más absurdo te parece absolutamente trascendental y lo más importante totalmente minúsculo y sin importancia.
Era un día de verano(si no me equivoco) y yo iba a asistir a mi primer "vikincubo", que no era otra cosa que un cubo de unos 20 litro de capacidad que se llenaba de tinto, en el que ciertos personajillos gustaban de introducir su cabeza para beber.
Yo iba arreglada, es decir, toda ataviada de negro, con falda larga, sin mas adorno que una cruz al revés colgada del cuello y un nivel de pulseras de pinchos que amenazaba con llegarme al codo.
Con el calor del verano el calimocho fresquito entraba de maravilla. Como recuerdos destacables tengo ese en el que estabamos en el cuarto de baño de la gasolinera, mientras La Dama de Negro hacía música con la cisterna y fumaba sentada sobre la tapa del inodoro. Yo ya llevaba dos cartones de tinto encima, y digo cartones porque como no comprabamos vasos lo que se hacia era rajar los cartones del tinto y usarlos como tales, es decir... Me había bebido un par de litros, yo que aun era joven e inocente... Total, que me empezó a entrar un mareillo extraño y le dije a La Dama de Negro que se quitara del inodoro rápido... En fin, mi primera borrachera y vomitera.
Ese día fue especial, recuerdo que se dijeron muchas tonterías, que me rei muchísimo y que por aquellos entonces yo estaba bajo el pegajoso hechizo del amor y esa noche mis ojos brillaron llenos de su magia.

