Hoy, mirando cosas que tengo guardadas en el ordenador, ha encontrado una conversación, en la que le contaba a un amigo una charla que había tenido con cierta persona. Era una persona con la que tenía una especie de "duelo verbal". Él decía que lo irracional existía, y yo decía que no, que a pesar de todo, siempre hay una base racional para cualquier hecho. Y de ahí y un fin de semana de verano salió una conversación parecida a esta.

Yo: Quiero algo, pero como sé de antemano que no voy a conseguirlo, ni lo intento.

Él: Tambien estabas segura de que no ibas a entrar en el conservatorio. ¿Por qué lo intentaste entonces?

Yo: No perdía nada por hacerlo.

Él: Eso es bastante contradictorio.

Yo: Suelo contradecirme.

Él: Ah... Y eso no es... ¿Irracional?

Yo: Sí...

Él: Entonces no sólo reconoces que hay cosas irracionales sino también que tú misma las haces.

Yo: Esque no puedo controlar lo irracional, por lo tanto no me gusta, así que niego su existencia

Él: ¿Por ejemplo?

Yo: Los ejemplos son la parte más dificil.

Él: Sí, pero también la más divertida.

En fin... Como puede imaginarse, esa conversación siguió y desembocó en una serie de cosas muy cotraproducentes. La verdad es que ni siquiera la recordaba. Encontrarla me ha hecho gracia y ahora que la leo, pienso que me tuvo que resultar difícil no matar a esa persona y que hoy sigo pensando lo mismo que antes de esa conversación: Todo es racional.






Isabel salió tarde de trabajar, después de una reunión llena de discusiones, de mucho papeleo, muchas llamadas, muchos cambios de última hora. Estaba estresada, le dolía la espalda, tenía ganas de llorar de cambiar de trabajo, de casa, de ciudad y de planeta. Era uno de esos días en que todo era feo y horroroso.

Cogió el coche y condujo en dirección contraria a casa. Su pareja no la llamaría para preguntar donde estaba, hacía mucho tiempo que se alegraba en secreto si no podía ir a comer, e Isabel lo sabía. Sabía que lo único que retenía a Belén en su piso era que no tenía dónde caerse muerta y no podía evitar murmurar "zorra" entre dientes cuando se acordaba de ello.

Paró para comprar algo de comida rápida que dejó en el asiento del copiloto y siguió conduciendo hasta llegar a las afueras de la ciudad. Paró en un descampado cercano a un piso a medio construir, paró el coche, se quitó los zapatos y encendió un cigarrillo. Sabía que la comida se enfriaba, pero le daba igual, no tenía hambre de ningún tipo.

El silencio comenzó a parecerle insoportable, así que rebuscó en la guantera del coche.

-Aquí si que hay mierda...-Dijo ya con algunas lágrimas de frustración en vano retenidas.

De pronto, entre todas las cosas cogió un CD. El fondo de la carátula era verde y había un hombre, de perfil, con los brazos cruzados en el margen derecho de la foto, ocupando menos de la mitad de la imagen. Tenía el pelo largo y barba. El título del CD era "Donde el corazón te lleve" de Jose Andrea.

Lo reconoció como un CD que había comprado hacía muchos años, cuando era pequeña y encontrar un disco de un cantante que le gustaba hacía que le brillaran los ojos.

Encendió la radio, puso el disco, sacó el pequeño librillo que traía y empezó a leerlo.

Si alcanzas un sueño, mímalo, aliméntalo y cúmpllo, si no... Hazlo música. Pues sólo ese mágico universo, lleno de acordes e inundado de armonías, es el marco ideal para que vuele nuestro espíritu hacia fronteras que creíamos olvidadas. Cuando la música nace con vocación de eternidad, sólo nos queda dejarnos mecer por el vaivén de los sentimientos que evoca. Este disco es, secillamente, un pequeño reflejo de aquel que fui y de este que soy, todas y cada una de estas canciones, de alguna forma, marcaron en un momento u otro mi vida.

Siempre, me ha sido muy difícil proyectar una imagen de mi personalidad que no estuviese distorsionada por esa dura y extraña coraza que me empeño en mostrar. Posiblemente, escribir estas letras sirva para enseñaros una parte de mí, que casi siempre permanece en la penumbra de una pose o en la rigidez de una mirada, quizás sea la forma más válida que conozco de abrirme a los demás y de hacer terapia.

Encontrarás que estas letras desvelan secretos y tesoros que almacené durante tiempo en la bodega del recuerdo, otras son lágrimas escritas a golpe de perder. Descubrirás, también pequeños versos que se mudan al compás de las añoranzas y de promesas de amor. Algunas ha que sólo son fruto del deseo incontrolable que tiene mi corazón a escandalizar.

Pero como cualquier dama, una canción necesita de un hermoso lecho de sueños, una caricia que la sosiegue, que la embriague de emociones y que tenga tantos matices, que ni un sólo rincón de u alma quede sin estremecer, y no conozco caricia más bella, ni susurro más embriagador que la voz de Jose Andrea.

Gracias por despertar mis recuerdos y dar voz a los silencios de mi alma... Y si alguna vez pierdes el camino de baldosas amarillas y la tierra de Oz se te escurre entre las incertidumbres, elige el único camino y ve, corre sin dudar y sin que te tiemble el pulso... Donde el corazón te lleve.

A Isabel se le escaparon un par de lágrimas al leer esto. Quizás porque se sentía identificada, quizás porque echaba de menos leer algo así. Debía reconocer que hacía siglos que no leía, siempre por falta de tiempo.

Tras secarse las mejillas comenzó a escuchar las canciones que más le dolían, las que le traían recuerdos, como si con cada nota se echara alcohol sobre una herida para desinfectarla. Mientras sonaba la música, leía las introducciones escritas que traía el disco.


Engañando al olvido

Utilizar el sexo para consolar los dolores del corazón, es dar besos vacíos y es como abrazar una nube. A menudo un amor perdido nos deja tal amargura que intentamos llenarla entre las piernas de la inmediatez y entre las sábanas de lo anónimo. El ayer se cura con el hoy y no engañando al olvido con suspiros de placer...

Lo que quiero eres tú
Mi primer amor fue la música. Ella me enseñó que todas las cosas en la vida tienen un ritmo, un tiempo y una melodía, que si cierras los ojos, ella te consuela y te transporta allá donde nada duele y todo queda. Una vez, una mujer me dio a elegir entre ella y la música... Esto fue lo que le contesté.
Tus lágrimas no besan

Hay días en los que parece que la vida esta rodada en blanco y negro, que la tristeza ha envuelto, con su gruesa capa, todo lo bello que te rodea. No hagas de tu cama una fortaleza, sal y enfréntate a la depresión, en eso consiste la vida... En luchar.

El precio

Todos y cada uno de nosotros, tenemos en nuestro interior un demonio que nos hace dudar y que se enreda en el alma, no dejándonos que veamos con claridad cual es el camino a seguir... Esta es la historia de alguien que lucha contra sus demonios: La adicción. ¿Cuáles son los tuyos?

Aquí estoy

Cuando el amor se va dando un portazo, el ruido que genera se va transformando lentamente en silencio, en olvido y cuando quieres reaccionar, ha pasado tanto tiempo que esa puerta ya nunca se abrirá, no quedando mas remedio que hacer el amor con sus recuerdos y pedir perdón.

En tu estrella

El amor es lo que queda cuando se acaba la pasión, y el amor es calma, es sosiego. El amor no pide, da, y cuando todas las criticas se vierten sobre uno, el amor no juzga, ¡apoya!

El mar de la tranquilidad

El sexo es el amor entre dos cuerpos, es un "te quiero" que el instinto le susurra en el oído al deseo. El sexo no tiene normas, ni barreras. Buscar el placer en la ambigüedad es una opción tan licita como degustar diferentes tipos de comida. El sexo no es amor, pero se puede amar al sexo.

En las olas de tu cintura

El mar, al igual que la mujer, es fuente de vida y encierra en lo mas profundo de su interior, los mas bellos secretos. El mar, al igual que la mujer, es un misterio, es deseo... y, como la brisa del mar, embriaga todos tus sentidos; la mujer te hechiza de tal forma, que desearías morir en las olas de su cintura y ahogarte en el agua de sus besos.

Pregúntale a Dios

No hay nada mas amargo que la muerte de un hermano, y los recuerdos de juegos cómplices y de sueños por cumplir duelen tanto...






Del día 28 de Febrero

Estaba en un bar de copas que me gusta mucho al cual hacía tiempo que no iba desde hacía mucho tiempo. Debíamos ser un grupo de ocho personas, más o menos.
Me sorprendí hablando en voz alta y riendo, compartiendo confidencias y defendiendo ideales. En ese momento de gloria etílica todo parecía mejor y más fácil, y si algo seguía siendo complicado, pues me reía y bebía otro trago.
A la mañana siguiente(por desgracia hasta esos momentos se acaban), además de un perdibir el dolor de cabeza, me di cuenta de lo bien que me lo había pasado... De lo divertidas que podían ser las cosas si lo más absurdo te parece absolutamente trascendental y lo más importante totalmente minúsculo y sin importancia.

Lectores/as

Oscar Wilde

"Conciencia y cobardía son la misma cosa, solo que conciencia es el nombre comercial."

"Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho."

"El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca nos defrauda, y que nos acompaña hasta la muerte es el amor propio."

"Puedo resistir todo, excepto la tentación."

Epicuro

" ¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? Entonces, ¿para qué lo llamamos Dios? "

"El cuerpo, en lances de amor, es parte indispensable del alma."

"Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla."

House


"He aquí un axioma sobre la condición humana, todo el mundo miente. La única variable es sobre qué".